El
término literatura designa también al conjunto de producciones literarias de
una lengua, de
una nación, de
una época
o incluso de un género
(la literatura griega,
la literatura del siglo XVIII, la literatura
fantástica, etc.) y al conjunto de obras que versan
sobre un arte o una ciencia
(literatura
médica, jurídica, etc.).
Hasta el siglo XVII,
lo que actualmente denominamos «literatura» se designaba como poesía
o elocuencia. Durante el Siglo de Oro
español, por poesía se entendía cualquier invención literaria, perteneciente a
cualquier género y no necesariamente en verso,
entendiéndose por tal tres tipos fundamentales de "poesía /
literatura": la lírica (propia del canto, en
verso), la épica (propia
de la narración, en
verso largo o prosa) y la dramática (en diálogo).
En Inglaterra,
en el siglo XVIII, la palabra «literatura» no se refería solamente a los
escritos de carácter creativo e imaginativo, sino que abarcaba el conjunto de
escritos producidos por las clases instruidas: cabían en ella desde la
filosofía a los ensayos, pasando por las cartas y la poesía. Se trataba de una
sociedad en la que la novela tenía
mala reputación, y se cuestionaba si debía pertenecer a la literatura.Según el «objeto», la literatura será preceptiva si busca normas y principios generales; «histórico-crítica» si el enfoque de su estudio es genealógico; «comparada», si se atiende simultáneamente al examen de obras de diferentes autores, épocas, temáticas o contextos históricos, geográficos y culturales; «comprometida» si adopta posiciones militantes frente a la sociedad o el estado; «pura» si sólo se propone como un objeto estético; «ancilar», si su finalidad no es el placer estético sino que está al servicio de intereses extraliterarios.
-Para Barthes la literatura no es un corpus de obras, ni tampoco una categoría intelectual, sino una práctica de escritura. Como escritura o como texto, la literatura se encuentra fuera del poder porque en ella se está produciendo un desplazamiento de la lengua, en la cual surten efecto tres potencias: mathesis, mímesis, semiosis.4 Como la literatura es una suma de saberes, cada saber tiene un lugar indirecto que hace posible un diálogo con su tiempo. Como en la ciencia, en cuyos intersticios trabaja la literatura, siempre retrasada o adelantada con respecto a ella: «La ciencia es vasta, la vida es sutil, y para corregir esta distancia es que nos interesa la literatura». Por otra parte el saber que moviliza la literatura no es completo ni final. La literatura solo dice que sabe de algo, es la gran argamasa del lenguaje, donde se reproduce la diversidad de sociolectos constituyendo un lenguaje límite o grado cero, logrando de la literatura, del ejercicio de escritura, una reflexión infinita, un actuar de signos. Sentido e interpretación: Para acceder al discurso literario debemos aprehenderlo en las obras concretas. ¿Cómo aislar entonces en campo de análisis? Se definen entonces dos aspectos: el sentido y la interpretación. El sentido es la posibilidad de entrar en correlación con otros elementos de esa misma obra y en su totalidad. Por otra parte, la interpretación es diferente según la personalidad del crítico y su posición ideológica, también varía de acuerdo a la época y contexto de producción de la obra, en otras palabras, el elemento es incluido en un sistema que no es el de la obra, sino del crítico- lector.
-Roland Barthes
(Cherburgo, 12 de noviembre de 1915 – París, 25 de marzo de 1980) fue un
filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés.
Su padre murió en 1916 en un combate naval en el Mar del Norte, de modo que su
orfandad significó una carga en sus comienzos, si bien luego el Estado pagaría
una pensión para sus estudios. Su primera infancia transcurrió en Bayona, y a
la edad de diez años se trasladó a París, aunque a pesar de ello en los veranos
regresaba a la casa de sus abuelos paternos. Su madre era protestante, lo que
le facilitó esa vida algo aparte que siempre defendió; vivió con ella hasta su
muerte en 1977. Barthes realizó sus estudios secundarios en el instituto
Louis-le-Grand, para luego hacer filología clásica en la Facultad de Letras de
la Universidad de París.
Barthes es parte de la escuela estructuralista, influido por los lingüistas
Ferdinand de Saussure, Émile Benveniste, y Jakobson así como por el antropólogo
Claude Lévi-Strauss. Criticó los conceptos positivistas en literatura que
circulaban por los centros educativos franceses en los años 50. Una parte de la
obra inicial de Barthes, si bien heterogénea y a menudo abstracta, puede ser
accesible con una lectura metódica y concentrada; los conceptos propuestos para
el análisis semiológico, en un primer momento provenientes de lingüistas como
los ya citados y Hjelmslev y otros van derivando a una especificidad mayor que
permite avanzar por el entonces poco transitado camino de la semiótica, que
desarrolla en su libro Elementos de Semiología.En 1953 escribió su primer ensayo, Le
degré zéro de l'écriture (El grado cero de la escritura), le siguieron un
original Michelet, y sus Mythologies, que le dieron merecida fama por su
agudeza sociológica. En 1963 publicó un polémico Sur Racine (Sobre Racine) y al
año siguiente apareció una recopilación excelente de Essais critiques (Ensayos críticos), que se tradujo a varios idiomas. Su breve trabajo Critique et vérité (Crítica y verdad) sirvió para defender a la nueva crítica, en 1966, ante los ataques académicos. Luego, publicó dos libros más técnicos, Système de la mode (Sistema de la moda) y S/Z, una lectura de Balzac.Durante la década de 1970, Barthes renovó de modo radical su crítica literaria, apelando a Jacques Derrida, Philippe Sollers o Jacques Lacan y a otros filósofos y analistas. Buscó cada vez, sobre todo, la convergencia entre ensayo riguroso y su deseo de ser escritor, cuyo modelo había sido desde la juventud André Gide. Todos sus libros han sido traducidos al español y a otras lenguas (y reimpresos varias veces): en vida dio clases y conferencias desde Oxford hasta Harvard o Tokio, en América latina en Chile y en México.
-Tzvetan Tódorov
(en búlgaro, Цветан Тодоров; Sofía, 1 de marzo de 1939-París, 7 de febrero de 2017)1 fue un lingüista, filósofo, historiador, crítico y teórico literario de expresión. De nacionalidad búlgara-francesa. Fue hijo de bibliotecarios de Sofía, y se educó en la Bulgaria comunista. A partir de 1963 residió en Francia, adonde fue a estudiar en principio por un año,2 pero se quedó definitivamente en ese país, apoyado luego por Roland Barthes. Tódorov fue un hombre de las dos Europas, Este y Oeste, que enseñó también en Estados Unidos. Se definía a sí mismo como un «hombre desplazado»: había partido de su país de origen y tenía una mirada nueva y sorprendida respecto del país de llegada. Desde esa perspectiva enriquecida hablaba en sus libros de la verdad, el mal, la justicia y la memoria; del desarraigo, del encuentro de culturas y de las derivas de las democracias modernas. Repasaba su vida en Bulgaria y Francia, su amor por la literatura, su alejamiento del estructuralismo y del apoliticismo VEROSIMILITUD *No se trata de establecer una verdad (lo que es imposible) sino de aproximársele, de dar la impresión de ella, y esta impresión será tanto más fuerte
Si se considera la literatura de acuerdo con su «extensión y
su contenido», la literatura podría ser universal, si abarca la obra de todos
los tiempos y lugares; si se limita a las obras literarias de una nación en
particular, es Literatura nacional. Las producciones, generalmente escritas, de
un autor individual, que, por tener conciencia de autor, de creador de un texto
literario, suele firmar su obra, forman parte de la literatura culta, mientras
que las producciones anónimas fruto de la colectividad y de transmisión oral,
en ocasiones recogidas posteriormente por escrito, conforman el corpus de la
literatura popular o tradicional.
-Para Tzvetan Tódorov significa
Estudiar la literalidad y no la literatura señaló la aparición de la primera
tendencia moderna en los estudios literarios: llamado el formalismo ruso. Este
grupo de intelectuales redefinió el objeto de investigación, este no apuntaba a
sustituir el enfoque trascendente. En cambio, se estudiaría, no la obra, sino
las virtualidades del discurso literario que la han hecho posible. De esta
forma, los estudios literarios podrán llegar a ser una ciencia de la literatura
como la conocemos hoy en día.
Nombre: Samira Albuja



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